Los brigadistas polacos
Los brigadistas polacos en la Guerra Civil Española
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- Publicado el Lunes, 23 Abril 2007 00:00
- Escrito por Fabián
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Los polacos en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española

Un poco de historia
Los brigadistas polacos en la Guerra Civil Española
La Compañía Botwin
Los muertos
El adiós
Un poco de historia
En la Guerra Civil Española, las Brigadas Internacionales eran unas unidades compuestas por voluntarios extranjeros de 54 países de todo el mundo que lucharon junto al ejército leal a la República española frente al dirigido por el general Franco, que era ayudado por los ejércitos regulares de Alemania e Italia.
En total, según los datos manejados por los estudios realizados en Estados Unidos por los amigos de la Brigada Lincoln, llegaron a participar 59.380 brigadistas extranjeros, de los cuales murieron 9.934, aunque en realidad el total de militantes fue de 35.252, no habiendo nunca más de 20.000 hombres en total. La nacionalidad más numerosa fue siempre la francesa, con una cifra cercana a los 10.000 hombres, buena parte de ellos de la zona de París. La mayoría no eran soldados, sino trabajadores reclutados por los partidos comunistas voluntariamente o veteranos de la Primera Guerra Mundial .
Su base se encontraba en Albacete. Las Brigadas participaron en la defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, a fin de modificar la posición ante la intervención extranjera del Comité de No intervención .
La idea original de la creación de las Brigadas Internacionales se presentó en Moscú en septiembre 1936, donde se trataba de captar voluntarios comunistas y no comunistas para participar en apoyo de los republicanos españoles en la guerra. El Gobierno de la república no se decidió en su origen por aceptar la propuesta. La opinión cambiaría en octubre de ese mismo año, cuando los primeros combates evidenciaron las dificultades de victoria.
No obstante, a los pocos días de la sublevación militar, muchos de los atletas que iban a participar el día siguiente en la Olimpiada Popular organizada en Barcelona por Lluis Companys, se unieron en una brigada propia, muriendo el atleta austriaco Mechter el 19 de julio, siendo considerado el primer brigadista caído en combate. Y en agosto en Irún, entró en combate el batallón Commune de Paris, compuesto sobre todo de franceses y belgas, comandado por Jules Dumont.
La sede internacional de reclutamiento se estableció en París bajo la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista francés. Desde el gobierno se tramitaba la documentación necesaria, se hacía llegar a París y desde allí a los voluntarios que, desde toda Europa, llegaban vía ferrocarril a Albacete.
El 23 de octubre, Francisco Largo Caballero crea la División Orgánica de Albacete con un Comité de Organización encargado de asistir de manera centralizada a los voluntarios que llegaban del extranjero. Andre Marty, secretario de la Tercera Internacional y hombre, al parecer, de la plena confianza de Stalin, será nombrado Jefe de la base. Los que llegaban iban a distintas poblaciones: La Roda, Tarazona de la Mancha , Villanueva de la Jara y Madrigueras eran los lugares de mayor concentración.
Las movilizaciones se extendieron por toda Europa, pero en países como Alemania e Italia se identificaron como el primer paso para combatir el fascismo y el nazismo emergente en ambos estados. Los primeros brigadistas llegaron el 14 de octubre de 1936.
Las primeras Brigadas formadas (XI, XII y XIII) estaban compuestas de franceses, belgas, italianos y alemanes voluntarios. Dentro de cada brigada se constituyeron batallones, generalmente de miembros de la misma nacionalidad para facilitar las comunicaciones entre los integrantes.
Brigadas: Denominación, composición e historia
XI BRIGADA
La XI Brigada fue la primera en constituirse formalmente el 22 de octubre de 1936 con tres batallones: Edgar André, Commune de París y Garibaldi, apoyados por un batallón español. Jefe de la Brigada fue Manfred Stern primero y Jean Marie François después.
1er Batallón "Edgar André". Alemán.
2º Batallón "Commune de Paris". Franceses y belgas. Trasladados posteriormente a la Brigada 14
3er Batallón "Dabrowski”. Polacos, húngaros, yugoslavos, 2 paraguayos.
Trasladados posteriormente a las Brigadas XII, XIII y 150. (Bandera en la imagen).
4º Batallón "Garibaldi". Italianos. Trasladados más tarde a la XII Brigada.
XII BRIGADA
La XII Brigada se constituyó el 1 de noviembre de 1936 con los batallones Thaelman, André Marty y, desde la XI Brigada, el Garibaldi. El Jefe de la Brigada fue el general Zalka Maté.
1er Batallón "Thaelmann". Alemán. Trasladado posteriormente a la Brigada XI.
2º Batallón "Garibaldi". Italianos.
3er Batallón "André Marty". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la 150, XII y XIV.
XIII BRIGADA
La XIII Brigada se constituyó el 1 de diciembre de 1936 con los batallones Chapiaev, Henri Vuillemin y Lousie Michel. El jefe de la Brigada fue Wilhelm Zaisser .
1er Batallón "Louise Michel". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la XIV.
2º Batallón "Chapiaev". De distintos países balcánicos. Trasladado posteriormente a la 129.
3er Batallón "Henri Vuillemin". Franceses. Trasladado posteriormente a la XIV.
4º Batallón "Miskiewicz Palafox". Polacos.
XIV BRIGADA
La XIV Brigada, a la que se conoció como La Marsellaise por estar conformada por mayoría de franceses, fue creada el 1 de diciembre de 1936. La Brigada fue reorganizada por completo el 27 de noviembre de 1938.
1er Batallón "Noves Nacions". Trasladado posteriormente al "Commune de Paris".
2º Batallón "Domingo Germinal". Anarquistas españoles y portugueses.
3er Batallón "Henri Barbusse". Franceses
4º Batallón "Pierre Brachet". Franceses
XV BRIGADA
La XV Brigada se formó el 31 de enero de 1937 con los Batallones Dimitrov, 6 de febrero, Pierre Brachet (que se trasladó pronto a la XIV Brigada), Británico, Lincoln y Washington. El Jefe de la Brigada fue Janos Galiez.
1er Batallón "Dimitrov". Yugoslavos. Trasladados posteriormente a la 150 y después a la XIII.
2º Batallón Británic.
3er Batallón "Lincoln", "Washington", "Mackenzie-Papineau". Estadounidenses y canadienses. A este batallón se unió la Columna Connolly formada por un reducido grupo de irlandeses.
4º Batallón "6 de febrero". Franceses. Trasladados posteriormente a la Brigada XIV.
150 BRIGADA
Formada en junio de 1937.
1er Batallón "Rakosi". Húngaros.
129 BRIGADA
La 129 Brigada se constituyó el 28 de abril de 1937 con restos de batallones de otras Brigadas y miembros del POUM. La distinta procedencia de sus miembros la llevó a ser conocida como la Brigada de las cuarenta naciones. Las diferencias entre las fuerzas políticas y el conflicto en Cataluña con el POUM la hicieron poco efectiva, debiendo ser reorganizada en febrero de 1938. Entonces se nombró Jefe de la Brigada a Wacek Komar (que provenía del Batallón Dobrowsky de la XIII Brigada).
1er Batallón "Masaryk". Checoeslovacos.
2º Batallón "Dayachovitch". Búlgaros.
3er Batallón "Dimitrov". De diversos países balcánicos.
La marcha de las Brigadas
El año 1938 se suceden los intentos para poner fin a la guerra civil desde los organismos internacionales.
La República era consciente de su debilidad, y Juan Negrín juega la baza de apostar por un proceso de pacificación, emitiendo con ocasión del 1 de mayo de 1938 un posible acuerdo basado en trece puntos, entre los que se incluía la retirada de todas las fuerzas internacionales presentes en el conflicto. Esto se unía a una intensa labor diplomática, encabezada por Manuel Azaña en la que se mostraba a Francia y Gran Bretaña la conveniencia de tener un fuerte aliado en el sur ante los acontecimientos que se precipitaban en Europa tras la ocupación de Checoslovaquia por Hitler.
El Gobierno de la República comunicó oficialmente a la Sociedad de Naciones y al Comité de No Intervención su firme compromiso en la retirada de las Brigadas Internacionales. La propuesta llegó al bando nacionalista, si bien Franco comunicó "oficiosamente" que era tarde ya para cualquier acuerdo. De todas formas, el Gobierno de la República consumó el proceso de desmovilización esperando que la buena voluntad sirviera para que las potencias europeas presionaran a Franco.
Tras un desfile en Barcelona, la mayoría de los brigadistas trataría de volver a sus países. Muchos de ellos no tendrían problemas (franceses, británicos, norteamericanos), pero otros muchos se verían con situaciones complejas: los italianos, alemanes, búlgaros y canadienses se vieron entre la espada y la pared. Formalmente eran expulsados de España pero, o serían detenidos en sus países al regreso debido al triunfo en los mismos del fascismo y el nazismo, o bien habían salido sin autorización. Algunos se refugiaron en casas particulares en Cataluña y otros pasaron ilegalmente la frontera francesa.
Después de la guerra
Tras la salida de las Brigadas internacionales, y con el regreso a sus países de origen, sus miembros fueron acogidos de forma distinta. En un principio muchos fueron tachados de mercenarios, mientras otros fueron condecorados en su propia tierra. La llegada de la Segunda Guerra Mundial evidenció el papel que habían tenido estos combatientes en España.
El 26 de enero de 1996, el Congreso de los Diputados español concedió la nacionalidad a los brigadistas, cumpliendo así la promesa realizada por Juan Negrín cuando estos abandonaron España.
Los brigadistas polacos en la Guerra Civil Española
Desarrollo histórico
XIII Brigada Internacional
La XIII Brigada Internacional “Dombrowski” se organizó, en diciembre de 1936, entre los pueblos de Tarazona de la Mancha, Mahora, Villanueva de la Jara y Quintanar del Rey con los batallones “Louise Michel”, “Tchapaiev”, “Henri Vuillemin” y una compañía balcánica. El mando de la unidad fue adjudicado al alemán Wilhelm Zaisser “Gómez” con su compatriota Albert Schindler como jefe de Estado Mayor y el polaco Suckanek como comisario.
El 2 de diciembre de 1936, salió de Albacete hacia el frente de Teruel con la intención de aliviar la presión enemiga sobre Madrid con la ocupación de la capital turolense. En la madrugada del día 27, los tres batallones se lanzaron al ataque, consiguiendo llegar a 8 km. de la ciudad. Al día siguiente, una sección del “Henri Vuillemin” consiguió alcanzar las primeras casas, pero aquí murió la ofensiva. El “Tchapaiev” sufrió un 50 % de bajas, hubo deserciones importantes, como la del jefe del “Henri Vuillemin”, Henri Dupré que se pasó a los nacionales y el resultado final fue un enorme fracaso. La XII regresó a tierras manchegas a lamer sus heridas. El batallón “Louise Michel” fue absorbido por los otros dos para reponer bajas y como refuerzo llegó un bisoño batallón de la CNT.
Para paliar la derrota republicana en Málaga, la XIII BI salió hacia ese frente, llegando, el 12 de febrero de 1937, e intentando reconquistar Motril, sin resultado, pero consiguiendo, al menos, estabilizar la línea en Calahonda. A continuación, la unidad se dirigió a Sierra Nevada, donde logró recuperar cuatro pequeños pueblos y evitar la infiltración adversaria por el valle de Trévelez. Con gran desgaste provocado por las bajas temperaturas reinantes en las estribaciones del Mulhacén, la Brigada fue retirada de la vanguardia, el 27 de marzo.
Para su siguiente intervención en el frente de Extremadura, la XIII BI recibió la aportación de dos batallones, los españoles, los españoles “Otumba” y “Juan Marco”. El 1º de abril, la brigada, ya completa, llegó a Los Pedroches para iniciar, el día 4, la ofensiva sobre Peñarroya. Se consiguió ocupar Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez y situar las nuevas posiciones en la cima de El Terrible, aguantando los duros contraataques adversarios. El día 6, aún se pudieron conquistar las alturas de la Sierra Noria, pero el intento de dominar el Cerro Mulva, llave del acceso a Peñarroya, fracasó y con ello la ofensiva. Después de una breve operación defensiva frente al CTV en Campillo de Llerena, los interbrigadistas regresaron a su base de Albacete.
El italiano “Krieger” sustituyó a Zaisser en el mando de la Brigada, el polaco Tadeusz Oppman a Schindler en la jefatura del Estado Mayor, y el yugoslavo Blagoye Parovic a Suckanek en el comisiarado.
La XIII BI operó en la batalla de Brunete en el seno de la 15ª División por el flanco izquierdo de la ofensiva.
En la madrugada del 5 de julio, la Brigada avanzó sobre Villanueva de la Cañada,ocupando su cementerio. Durante todo el transcurso del día, se luchó duramente por la posesión del pueblo, hasta poder conquistarlo, llegada la noche, con la especial colaboración del “Tchapaiev” y el “Juan Marco”. En la acción murió el flamante comisario Parovic, reemplazado por el italiano Camen. El día 8, el “Tchapaiev” ocupó Romanillos y el “Henri Vuillemin” el castillo de Villafranca que, en los días siguientes tuvieron que resistir fuertes contraataques. Sobre todo, la defensa de Romanillos supuso un enorme desgaste para la XIII BI que derivó en un abierto amotinamiento, tras ser retirada del frente y recibir la orden de volver a primera línea. Desobedeciendo a sus mandos la Brigada se dirigió en actitud de franca rebeldía hacia Madrid.
En Torrelodones pudo ser finalmente parada y desarmada por Guardias de Asalto apoyados por blindados. Sus mandos fueron juzgados, sus hombres repartidos entre las demás Brigadas Internacionales y la XIII disuelta.
La nueva XIII BI renació, el 4 de agosto, con los batallones “Dombrowski”, “Palafox” y “Rakoski”, al mando del polaco Jan Barwinski conservando a los antiguos jefe de Estado Mayor y comisario.
El 25 de agosto, la XIII Brigada Internacional volvió al frente de batalla en Belchite. Su misión era tomar Villanueva del Gállego, lo que logró, pero cuando se hallaba a 4 km. de Zaragoza fue frenada por los contraataques adversarios y permaneció tres días en un terreno llano y sin protecciones naturales bajo el fuego de la artillería nacional. El resultado fue el aniquilamiento del “Dombrowski”, del que sobrevivieron 200 de sus 700 hombres, y del “Palafox”. El 11 de octubre, la XIII BI fue lanzada nuevamente al combate en Fuentes de Ebro, aunque su debilitamiento no permitió su utilización a fondo, sino que se limitó a flanquear a la XV BI. La operación terminó en un rotundo fracaso. La XIII BI se retiró a Binaced para reorganizarse, recibiendo un nuevo batallón, el “Mickiewicz”.
El 3 de febrero de 1938, la XIII BI se desplazó a Extremadura para intervenir en una ofensiva en Sierras Quemadas, pensada para aligerar la presión nacional en el frente de Teruel. Los primeros días, los combates fueron de mero tanteo, pero, el día 16, se lanzó un importante ataque, en el que se consiguió tomar las alturas de Sierra Quemada, pero la desbandada de la XII BI, que participaba en la operación arrastró a la XIII, cuyos batallones “Palafox” y “Mickiewicz”.
El 10 de marzo, la Brigada se había trasladado al frente de Aragón y tenía dos batallones en primera línea en Samper de Salz. La ofensiva nacional rompió el frente en Belchite y provocó su total desmoronamiento. La consecuencia fue una retirada desordenada hacia Albalate del Arzobispo y, más tarde, a Alcañiz. En Caspe, el mando intentó organizar su defensa, posicionando a la XIII en la Sierra del Vizcuerno. El 17 de marzo, los nacionales lanzaron su ataque contra Caspe y la XIII resultó aniquilada. Retirada del frente y sin tiempo para su reorganización fue enviada a defender Lérida en la carretera de Lérida a Monzón. La férrea resistencia no pudo impedir la caída de Lérida y la XIII BI cruzó el Segre para establecerse en Vilanova de la Barca. Barwinski fue relevado en el mando de la unidad por el ruso Mihail Kharchenko.
En la batalla del Ebro, la XIII Brigada Internacional pasó en vanguardia el río por Ascó, el 25 de julio, llegando hasta la Venta de Camposines. En el avance sobre Gandesa la Brigada sufrió el avance sobre Gandesa la Brigada sufrió cuantosísimas bajas y tuvo que ser retirada a la Venta de Camposines. Desde aquí, fue enviada nuevamente a luchar en el Vértice Gaeta, sobre todo para detener la desbandada en este sector. La defensa de estas posiciones fue encarnizada, hasta el 22 de septiembre, en que llegó la orden de retirada de los internacionales.
El 1º de octubre, nació en Monredón la nueva 13ª Brigada Mixta, formada exclusivamente por españoles, el mando del mayor de milicias Enrique Escudero Serrano. Aún tuvo tiempo de intervenir en la batalla del Ebro, defendiendo la retirada de la 35ª División, formado un arco desde las cotas 160 y 201 hasta el Vértice de Barranc Fosc. El 16 de noviembre fue la última unidad de abandonar la cabeza de puente por Flix.
La 13ª Brigada Mixta no dejó rastro de su actuación en la batalla de Cataluña, pero los internacionales concentrados en La Garriga formaron, el 23 de enero de 1939, dos batallones, el “Dombrowski” y el “Rakosi”, para resucitar la XIII BI. Tomó el mando el polaco Henryk Torunczyk, reemplazado, el día 26, por el húngaro Miklos Szalway “Tchapaiew”. La nueva Brigada intentó presentar resistencia en Cassá de la Selva, durante dos días, pero ya era inútil. La retirada llevó a la XIII Brigada Internacional a Gerona y, el 7 de febrero sus restos cruzaban la frontera por El Pertús.
La XIII Brigada Internacional publicaba el periódico “Dombrowszczak”y el Batallón “Juan Marco”, “A Vencer”.
La compañía Botwin
Los voluntarios judíos en al Guerra Civil Española
1. El origen de la idea
La idea de crear una unidad militar judía fue sugerida en un principio por Albert Nahumi (su verdadero nombre era Ariel Weits) a Luigi Longo, uno de los organizadores de las Brigadas Internacionales. Nahumi era un comunista francés que formaba parte del grupo de 14 judíos que partieron de París en octubre de 1936. Nahumi era un representante de la Comisión judía del Comité Central del Partido Comunista Francés. Longo comunicó el entusiasmo de esta propuesta en la introducción de la obra de Gina Medem: Los judíos voluntarios de la libertad en la guerra civil de España, publicado en 1937.
Nahumi discutió la idea con André Marti, comunista francés y comandante de las Brigadas con base en Albacete. Se permitió a Nahumi que hiciera una llamada a los voluntarios judíos que estaban en las distintas unidades para que formaran una unidad exclusivamente judía. Pero según Longo el idioma sería una dificultad. Nahumi murió durante las acciones registradas en Madrid en 1937. A pesar de estas dificultades, la idea de crear una unidad judía no fue abandonada. Se volvió a discutir durante una reunión de voluntarios en Albacete en mayo de 1937 entre todos los voluntarios judíos presentes. En agosto de 1937 se formó la Brigada Dombrowski.
El comunista Max Stark, quien había llegado a España procedente de Bélgica, retomó la idea y comunicó sus ideas a sus camaradas del Batallón Thälmann y a Gina Medem. La idea fue comunicada a otros judíos encuadrados en otras unidades y sometido a intensa discusión. Según las memorias de Gershon Dua Borgen, algunos estaban a favor dado el pasado de los judíos en España y su persecución en tiempos de la Inquisición –con la cual se hacía un paralelismo en la coyuntura actual-, otros argumentaban que era más efectiva una lucha antifascista en las unidades ya establecidas; un tercer grupo esgrimía que dado el carácter racista de los fascismos, era una oportunidad única formar una unidad judía y combatir de esa manera el antisemitismo.
2. La creación de la Compañía Botwin
La Compañía Botwin fue formada el 12 de diciembre de 1937 y encuadrada en la 13 Brigada Polaca Dombrowski del Batallón Palafox. La Compañía no era nueva en su totalidad, ya que aglutinaba a personal que ya estaba en activo en el batallón Palafox. La Compañía dependería del Comisariado Político establecido en Albacete.
Aparentemente iba en contra del ideario del KOMINTERN promover este tipo de unidades de carácter étnico, pero las presiones del Partido Comunista Francés jugó un papel primordial para materializar esta idea, ya que mantenía un estrecho contacto y comunicación fluída entre los voluntarios judíos que estaban luchando en España. Parte de esta red de comunicación dependía del periódico yiddish Naye Presse. Muchos de los periodistas de este diario estaban luchando en España, y numerosos combatientes judíos publicaban artículos y cartas en él.
La idea de una Compañía judía se discutió largamente en París en julio y agosto de 1937 y se decidió que Jacques Kaminsky, lider comunista francés, viajara a España a discutirlo con el mando de las Brigadas Internacionales y los mandos judíos de las unidades. Las conversaciones llegaron a buen término. Al mismo tiempo se produjo una reforma en la Brigadas Internacionales, lo que permitió entre otras cosas, que el Batallón Dombrowski se convirtiera en Brigada, en la cual existían unidades independientes formadas por judíos y ucranianos.
Los motivos del apoyo del Partido Comunista a la formación de una Compañía judía según Sigmund Stein se explica por varios motivos:

Un poco de historia
Los brigadistas polacos en la Guerra Civil Española
La Compañía Botwin
Los muertos
El adiós
Un poco de historia
En la Guerra Civil Española, las Brigadas Internacionales eran unas unidades compuestas por voluntarios extranjeros de 54 países de todo el mundo que lucharon junto al ejército leal a la República española frente al dirigido por el general Franco, que era ayudado por los ejércitos regulares de Alemania e Italia.
En total, según los datos manejados por los estudios realizados en Estados Unidos por los amigos de la Brigada Lincoln, llegaron a participar 59.380 brigadistas extranjeros, de los cuales murieron 9.934, aunque en realidad el total de militantes fue de 35.252, no habiendo nunca más de 20.000 hombres en total. La nacionalidad más numerosa fue siempre la francesa, con una cifra cercana a los 10.000 hombres, buena parte de ellos de la zona de París. La mayoría no eran soldados, sino trabajadores reclutados por los partidos comunistas voluntariamente o veteranos de la Primera Guerra Mundial .
Su base se encontraba en Albacete. Las Brigadas participaron en la defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, a fin de modificar la posición ante la intervención extranjera del Comité de No intervención .
La idea original de la creación de las Brigadas Internacionales se presentó en Moscú en septiembre 1936, donde se trataba de captar voluntarios comunistas y no comunistas para participar en apoyo de los republicanos españoles en la guerra. El Gobierno de la república no se decidió en su origen por aceptar la propuesta. La opinión cambiaría en octubre de ese mismo año, cuando los primeros combates evidenciaron las dificultades de victoria.
No obstante, a los pocos días de la sublevación militar, muchos de los atletas que iban a participar el día siguiente en la Olimpiada Popular organizada en Barcelona por Lluis Companys, se unieron en una brigada propia, muriendo el atleta austriaco Mechter el 19 de julio, siendo considerado el primer brigadista caído en combate. Y en agosto en Irún, entró en combate el batallón Commune de Paris, compuesto sobre todo de franceses y belgas, comandado por Jules Dumont.
La sede internacional de reclutamiento se estableció en París bajo la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista francés. Desde el gobierno se tramitaba la documentación necesaria, se hacía llegar a París y desde allí a los voluntarios que, desde toda Europa, llegaban vía ferrocarril a Albacete.
El 23 de octubre, Francisco Largo Caballero crea la División Orgánica de Albacete con un Comité de Organización encargado de asistir de manera centralizada a los voluntarios que llegaban del extranjero. Andre Marty, secretario de la Tercera Internacional y hombre, al parecer, de la plena confianza de Stalin, será nombrado Jefe de la base. Los que llegaban iban a distintas poblaciones: La Roda, Tarazona de la Mancha , Villanueva de la Jara y Madrigueras eran los lugares de mayor concentración.
Las movilizaciones se extendieron por toda Europa, pero en países como Alemania e Italia se identificaron como el primer paso para combatir el fascismo y el nazismo emergente en ambos estados. Los primeros brigadistas llegaron el 14 de octubre de 1936.
Las primeras Brigadas formadas (XI, XII y XIII) estaban compuestas de franceses, belgas, italianos y alemanes voluntarios. Dentro de cada brigada se constituyeron batallones, generalmente de miembros de la misma nacionalidad para facilitar las comunicaciones entre los integrantes.
Brigadas: Denominación, composición e historia
XI BRIGADA
La XI Brigada fue la primera en constituirse formalmente el 22 de octubre de 1936 con tres batallones: Edgar André, Commune de París y Garibaldi, apoyados por un batallón español. Jefe de la Brigada fue Manfred Stern primero y Jean Marie François después.
1er Batallón "Edgar André". Alemán.
2º Batallón "Commune de Paris". Franceses y belgas. Trasladados posteriormente a la Brigada 14
3er Batallón "Dabrowski”. Polacos, húngaros, yugoslavos, 2 paraguayos.
Trasladados posteriormente a las Brigadas XII, XIII y 150. (Bandera en la imagen).
4º Batallón "Garibaldi". Italianos. Trasladados más tarde a la XII Brigada.
XII BRIGADA
La XII Brigada se constituyó el 1 de noviembre de 1936 con los batallones Thaelman, André Marty y, desde la XI Brigada, el Garibaldi. El Jefe de la Brigada fue el general Zalka Maté.
1er Batallón "Thaelmann". Alemán. Trasladado posteriormente a la Brigada XI.
2º Batallón "Garibaldi". Italianos.
3er Batallón "André Marty". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la 150, XII y XIV.
XIII BRIGADA
La XIII Brigada se constituyó el 1 de diciembre de 1936 con los batallones Chapiaev, Henri Vuillemin y Lousie Michel. El jefe de la Brigada fue Wilhelm Zaisser .
1er Batallón "Louise Michel". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la XIV.
2º Batallón "Chapiaev". De distintos países balcánicos. Trasladado posteriormente a la 129.
3er Batallón "Henri Vuillemin". Franceses. Trasladado posteriormente a la XIV.
4º Batallón "Miskiewicz Palafox". Polacos.
XIV BRIGADA
La XIV Brigada, a la que se conoció como La Marsellaise por estar conformada por mayoría de franceses, fue creada el 1 de diciembre de 1936. La Brigada fue reorganizada por completo el 27 de noviembre de 1938.
1er Batallón "Noves Nacions". Trasladado posteriormente al "Commune de Paris".
2º Batallón "Domingo Germinal". Anarquistas españoles y portugueses.
3er Batallón "Henri Barbusse". Franceses
4º Batallón "Pierre Brachet". Franceses
XV BRIGADA
La XV Brigada se formó el 31 de enero de 1937 con los Batallones Dimitrov, 6 de febrero, Pierre Brachet (que se trasladó pronto a la XIV Brigada), Británico, Lincoln y Washington. El Jefe de la Brigada fue Janos Galiez.
1er Batallón "Dimitrov". Yugoslavos. Trasladados posteriormente a la 150 y después a la XIII.
2º Batallón Británic.
3er Batallón "Lincoln", "Washington", "Mackenzie-Papineau". Estadounidenses y canadienses. A este batallón se unió la Columna Connolly formada por un reducido grupo de irlandeses.
4º Batallón "6 de febrero". Franceses. Trasladados posteriormente a la Brigada XIV.
150 BRIGADA
Formada en junio de 1937.
1er Batallón "Rakosi". Húngaros.
129 BRIGADA
La 129 Brigada se constituyó el 28 de abril de 1937 con restos de batallones de otras Brigadas y miembros del POUM. La distinta procedencia de sus miembros la llevó a ser conocida como la Brigada de las cuarenta naciones. Las diferencias entre las fuerzas políticas y el conflicto en Cataluña con el POUM la hicieron poco efectiva, debiendo ser reorganizada en febrero de 1938. Entonces se nombró Jefe de la Brigada a Wacek Komar (que provenía del Batallón Dobrowsky de la XIII Brigada).
1er Batallón "Masaryk". Checoeslovacos.
2º Batallón "Dayachovitch". Búlgaros.
3er Batallón "Dimitrov". De diversos países balcánicos.
La marcha de las Brigadas
El año 1938 se suceden los intentos para poner fin a la guerra civil desde los organismos internacionales.
La República era consciente de su debilidad, y Juan Negrín juega la baza de apostar por un proceso de pacificación, emitiendo con ocasión del 1 de mayo de 1938 un posible acuerdo basado en trece puntos, entre los que se incluía la retirada de todas las fuerzas internacionales presentes en el conflicto. Esto se unía a una intensa labor diplomática, encabezada por Manuel Azaña en la que se mostraba a Francia y Gran Bretaña la conveniencia de tener un fuerte aliado en el sur ante los acontecimientos que se precipitaban en Europa tras la ocupación de Checoslovaquia por Hitler.
El Gobierno de la República comunicó oficialmente a la Sociedad de Naciones y al Comité de No Intervención su firme compromiso en la retirada de las Brigadas Internacionales. La propuesta llegó al bando nacionalista, si bien Franco comunicó "oficiosamente" que era tarde ya para cualquier acuerdo. De todas formas, el Gobierno de la República consumó el proceso de desmovilización esperando que la buena voluntad sirviera para que las potencias europeas presionaran a Franco.
Tras un desfile en Barcelona, la mayoría de los brigadistas trataría de volver a sus países. Muchos de ellos no tendrían problemas (franceses, británicos, norteamericanos), pero otros muchos se verían con situaciones complejas: los italianos, alemanes, búlgaros y canadienses se vieron entre la espada y la pared. Formalmente eran expulsados de España pero, o serían detenidos en sus países al regreso debido al triunfo en los mismos del fascismo y el nazismo, o bien habían salido sin autorización. Algunos se refugiaron en casas particulares en Cataluña y otros pasaron ilegalmente la frontera francesa.
Después de la guerra
Tras la salida de las Brigadas internacionales, y con el regreso a sus países de origen, sus miembros fueron acogidos de forma distinta. En un principio muchos fueron tachados de mercenarios, mientras otros fueron condecorados en su propia tierra. La llegada de la Segunda Guerra Mundial evidenció el papel que habían tenido estos combatientes en España.
El 26 de enero de 1996, el Congreso de los Diputados español concedió la nacionalidad a los brigadistas, cumpliendo así la promesa realizada por Juan Negrín cuando estos abandonaron España.
Los brigadistas polacos en la Guerra Civil Española
Desarrollo histórico
XIII Brigada Internacional
La XIII Brigada Internacional “Dombrowski” se organizó, en diciembre de 1936, entre los pueblos de Tarazona de la Mancha, Mahora, Villanueva de la Jara y Quintanar del Rey con los batallones “Louise Michel”, “Tchapaiev”, “Henri Vuillemin” y una compañía balcánica. El mando de la unidad fue adjudicado al alemán Wilhelm Zaisser “Gómez” con su compatriota Albert Schindler como jefe de Estado Mayor y el polaco Suckanek como comisario.
El 2 de diciembre de 1936, salió de Albacete hacia el frente de Teruel con la intención de aliviar la presión enemiga sobre Madrid con la ocupación de la capital turolense. En la madrugada del día 27, los tres batallones se lanzaron al ataque, consiguiendo llegar a 8 km. de la ciudad. Al día siguiente, una sección del “Henri Vuillemin” consiguió alcanzar las primeras casas, pero aquí murió la ofensiva. El “Tchapaiev” sufrió un 50 % de bajas, hubo deserciones importantes, como la del jefe del “Henri Vuillemin”, Henri Dupré que se pasó a los nacionales y el resultado final fue un enorme fracaso. La XII regresó a tierras manchegas a lamer sus heridas. El batallón “Louise Michel” fue absorbido por los otros dos para reponer bajas y como refuerzo llegó un bisoño batallón de la CNT.
Para paliar la derrota republicana en Málaga, la XIII BI salió hacia ese frente, llegando, el 12 de febrero de 1937, e intentando reconquistar Motril, sin resultado, pero consiguiendo, al menos, estabilizar la línea en Calahonda. A continuación, la unidad se dirigió a Sierra Nevada, donde logró recuperar cuatro pequeños pueblos y evitar la infiltración adversaria por el valle de Trévelez. Con gran desgaste provocado por las bajas temperaturas reinantes en las estribaciones del Mulhacén, la Brigada fue retirada de la vanguardia, el 27 de marzo.
Para su siguiente intervención en el frente de Extremadura, la XIII BI recibió la aportación de dos batallones, los españoles, los españoles “Otumba” y “Juan Marco”. El 1º de abril, la brigada, ya completa, llegó a Los Pedroches para iniciar, el día 4, la ofensiva sobre Peñarroya. Se consiguió ocupar Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez y situar las nuevas posiciones en la cima de El Terrible, aguantando los duros contraataques adversarios. El día 6, aún se pudieron conquistar las alturas de la Sierra Noria, pero el intento de dominar el Cerro Mulva, llave del acceso a Peñarroya, fracasó y con ello la ofensiva. Después de una breve operación defensiva frente al CTV en Campillo de Llerena, los interbrigadistas regresaron a su base de Albacete.
El italiano “Krieger” sustituyó a Zaisser en el mando de la Brigada, el polaco Tadeusz Oppman a Schindler en la jefatura del Estado Mayor, y el yugoslavo Blagoye Parovic a Suckanek en el comisiarado.
La XIII BI operó en la batalla de Brunete en el seno de la 15ª División por el flanco izquierdo de la ofensiva.
En la madrugada del 5 de julio, la Brigada avanzó sobre Villanueva de la Cañada,ocupando su cementerio. Durante todo el transcurso del día, se luchó duramente por la posesión del pueblo, hasta poder conquistarlo, llegada la noche, con la especial colaboración del “Tchapaiev” y el “Juan Marco”. En la acción murió el flamante comisario Parovic, reemplazado por el italiano Camen. El día 8, el “Tchapaiev” ocupó Romanillos y el “Henri Vuillemin” el castillo de Villafranca que, en los días siguientes tuvieron que resistir fuertes contraataques. Sobre todo, la defensa de Romanillos supuso un enorme desgaste para la XIII BI que derivó en un abierto amotinamiento, tras ser retirada del frente y recibir la orden de volver a primera línea. Desobedeciendo a sus mandos la Brigada se dirigió en actitud de franca rebeldía hacia Madrid.
En Torrelodones pudo ser finalmente parada y desarmada por Guardias de Asalto apoyados por blindados. Sus mandos fueron juzgados, sus hombres repartidos entre las demás Brigadas Internacionales y la XIII disuelta.
La nueva XIII BI renació, el 4 de agosto, con los batallones “Dombrowski”, “Palafox” y “Rakoski”, al mando del polaco Jan Barwinski conservando a los antiguos jefe de Estado Mayor y comisario.
El 25 de agosto, la XIII Brigada Internacional volvió al frente de batalla en Belchite. Su misión era tomar Villanueva del Gállego, lo que logró, pero cuando se hallaba a 4 km. de Zaragoza fue frenada por los contraataques adversarios y permaneció tres días en un terreno llano y sin protecciones naturales bajo el fuego de la artillería nacional. El resultado fue el aniquilamiento del “Dombrowski”, del que sobrevivieron 200 de sus 700 hombres, y del “Palafox”. El 11 de octubre, la XIII BI fue lanzada nuevamente al combate en Fuentes de Ebro, aunque su debilitamiento no permitió su utilización a fondo, sino que se limitó a flanquear a la XV BI. La operación terminó en un rotundo fracaso. La XIII BI se retiró a Binaced para reorganizarse, recibiendo un nuevo batallón, el “Mickiewicz”.
El 3 de febrero de 1938, la XIII BI se desplazó a Extremadura para intervenir en una ofensiva en Sierras Quemadas, pensada para aligerar la presión nacional en el frente de Teruel. Los primeros días, los combates fueron de mero tanteo, pero, el día 16, se lanzó un importante ataque, en el que se consiguió tomar las alturas de Sierra Quemada, pero la desbandada de la XII BI, que participaba en la operación arrastró a la XIII, cuyos batallones “Palafox” y “Mickiewicz”.
El 10 de marzo, la Brigada se había trasladado al frente de Aragón y tenía dos batallones en primera línea en Samper de Salz. La ofensiva nacional rompió el frente en Belchite y provocó su total desmoronamiento. La consecuencia fue una retirada desordenada hacia Albalate del Arzobispo y, más tarde, a Alcañiz. En Caspe, el mando intentó organizar su defensa, posicionando a la XIII en la Sierra del Vizcuerno. El 17 de marzo, los nacionales lanzaron su ataque contra Caspe y la XIII resultó aniquilada. Retirada del frente y sin tiempo para su reorganización fue enviada a defender Lérida en la carretera de Lérida a Monzón. La férrea resistencia no pudo impedir la caída de Lérida y la XIII BI cruzó el Segre para establecerse en Vilanova de la Barca. Barwinski fue relevado en el mando de la unidad por el ruso Mihail Kharchenko.
En la batalla del Ebro, la XIII Brigada Internacional pasó en vanguardia el río por Ascó, el 25 de julio, llegando hasta la Venta de Camposines. En el avance sobre Gandesa la Brigada sufrió el avance sobre Gandesa la Brigada sufrió cuantosísimas bajas y tuvo que ser retirada a la Venta de Camposines. Desde aquí, fue enviada nuevamente a luchar en el Vértice Gaeta, sobre todo para detener la desbandada en este sector. La defensa de estas posiciones fue encarnizada, hasta el 22 de septiembre, en que llegó la orden de retirada de los internacionales.
El 1º de octubre, nació en Monredón la nueva 13ª Brigada Mixta, formada exclusivamente por españoles, el mando del mayor de milicias Enrique Escudero Serrano. Aún tuvo tiempo de intervenir en la batalla del Ebro, defendiendo la retirada de la 35ª División, formado un arco desde las cotas 160 y 201 hasta el Vértice de Barranc Fosc. El 16 de noviembre fue la última unidad de abandonar la cabeza de puente por Flix.
La 13ª Brigada Mixta no dejó rastro de su actuación en la batalla de Cataluña, pero los internacionales concentrados en La Garriga formaron, el 23 de enero de 1939, dos batallones, el “Dombrowski” y el “Rakosi”, para resucitar la XIII BI. Tomó el mando el polaco Henryk Torunczyk, reemplazado, el día 26, por el húngaro Miklos Szalway “Tchapaiew”. La nueva Brigada intentó presentar resistencia en Cassá de la Selva, durante dos días, pero ya era inútil. La retirada llevó a la XIII Brigada Internacional a Gerona y, el 7 de febrero sus restos cruzaban la frontera por El Pertús.
La XIII Brigada Internacional publicaba el periódico “Dombrowszczak”y el Batallón “Juan Marco”, “A Vencer”.
La compañía Botwin
Los voluntarios judíos en al Guerra Civil Española
1. El origen de la idea
La idea de crear una unidad militar judía fue sugerida en un principio por Albert Nahumi (su verdadero nombre era Ariel Weits) a Luigi Longo, uno de los organizadores de las Brigadas Internacionales. Nahumi era un comunista francés que formaba parte del grupo de 14 judíos que partieron de París en octubre de 1936. Nahumi era un representante de la Comisión judía del Comité Central del Partido Comunista Francés. Longo comunicó el entusiasmo de esta propuesta en la introducción de la obra de Gina Medem: Los judíos voluntarios de la libertad en la guerra civil de España, publicado en 1937.
Nahumi discutió la idea con André Marti, comunista francés y comandante de las Brigadas con base en Albacete. Se permitió a Nahumi que hiciera una llamada a los voluntarios judíos que estaban en las distintas unidades para que formaran una unidad exclusivamente judía. Pero según Longo el idioma sería una dificultad. Nahumi murió durante las acciones registradas en Madrid en 1937. A pesar de estas dificultades, la idea de crear una unidad judía no fue abandonada. Se volvió a discutir durante una reunión de voluntarios en Albacete en mayo de 1937 entre todos los voluntarios judíos presentes. En agosto de 1937 se formó la Brigada Dombrowski.
El comunista Max Stark, quien había llegado a España procedente de Bélgica, retomó la idea y comunicó sus ideas a sus camaradas del Batallón Thälmann y a Gina Medem. La idea fue comunicada a otros judíos encuadrados en otras unidades y sometido a intensa discusión. Según las memorias de Gershon Dua Borgen, algunos estaban a favor dado el pasado de los judíos en España y su persecución en tiempos de la Inquisición –con la cual se hacía un paralelismo en la coyuntura actual-, otros argumentaban que era más efectiva una lucha antifascista en las unidades ya establecidas; un tercer grupo esgrimía que dado el carácter racista de los fascismos, era una oportunidad única formar una unidad judía y combatir de esa manera el antisemitismo.
2. La creación de la Compañía Botwin
La Compañía Botwin fue formada el 12 de diciembre de 1937 y encuadrada en la 13 Brigada Polaca Dombrowski del Batallón Palafox. La Compañía no era nueva en su totalidad, ya que aglutinaba a personal que ya estaba en activo en el batallón Palafox. La Compañía dependería del Comisariado Político establecido en Albacete.
Aparentemente iba en contra del ideario del KOMINTERN promover este tipo de unidades de carácter étnico, pero las presiones del Partido Comunista Francés jugó un papel primordial para materializar esta idea, ya que mantenía un estrecho contacto y comunicación fluída entre los voluntarios judíos que estaban luchando en España. Parte de esta red de comunicación dependía del periódico yiddish Naye Presse. Muchos de los periodistas de este diario estaban luchando en España, y numerosos combatientes judíos publicaban artículos y cartas en él.
La idea de una Compañía judía se discutió largamente en París en julio y agosto de 1937 y se decidió que Jacques Kaminsky, lider comunista francés, viajara a España a discutirlo con el mando de las Brigadas Internacionales y los mandos judíos de las unidades. Las conversaciones llegaron a buen término. Al mismo tiempo se produjo una reforma en la Brigadas Internacionales, lo que permitió entre otras cosas, que el Batallón Dombrowski se convirtiera en Brigada, en la cual existían unidades independientes formadas por judíos y ucranianos.
Los motivos del apoyo del Partido Comunista a la formación de una Compañía judía según Sigmund Stein se explica por varios motivos:
- El valor propagandístico, ya que sería ejemplo para todos los judíos del mundo y serviría de modo de propagar la ideología comunista además de facilitar la recaudación de fondos.
- El Partido Comunista francés estaba integrado en buena parte por emigrantes, entre los que abundaban los judío-polacos y el organizar una compañía judía sería un buen aliciente para que fueran a combatir a España.
- La participación en la guerra española se veía además como una excelente manera de hacer “carrera” dentro del partido.
El 12 de diciembre de 1937, Mietek (comisario político de la Brigada Dombrowski) y Gershon Dua-Bogen acudieron a las trincheras de Tardienta –en el frente de Aragón- donde tenían sus posiciones. Su llegada fue comunicada por teléfono a Carol Gutman, comandante de la 2ª Compañía del Batallón Palafox. La ceremonia oficial de creación de la Compañía Botwin tuvo lugar en la trinchera donde estaba la sección dirigida por Shloyme Elboym. La “ceremonia” consistió en la lectura a través del teléfono de las siguientes palabras (ya que se estaba produciendo un ataque de las tropas nacionales): Discurso a los voluntarios:
“¡Camaradas soldados! ¡Camaradas oficiales y comandantes de la Brigada Dombrowski! ¡Camaradas voluntarios judíos!
Hoy, 12 de diciembre de 1937, se ha añadido a nuestra gloriosa y gran familia antifascista, la Compañía Naftali Botwin. Desde nuestra llegada a las tierras de España, nuestra brigada, y todos nuestros voluntarios, hemos sido primero como Compañía, más tarde como un batallón y ahora como Brigada, una gran familia fraternal compuesta por todos los combatientes: polacos, alemanes, ucranianos, bielorusos, judíos, húngaros, españoles y muchos más. Todos nosotros, antifascistas, sin distinción de nacionalidad o convicciones políticas, estamos firmes en nuestra convicción de luchar duramente contra el fascismo, el racismo y el antisemitismo; de esforzarnos por liberar al pueblo de España y a la humanidad de la bestialidad fascista y la esclavitud.
Los antifascistas de todos los países os asisten en esta lucha por vuestra libertad y la nuestra. Junto a los voluntarios de las Brigadas Internacionales, y en especial los de la Brigada Dombrowski, los voluntarios judíos de han distinguido por su heroísmo, su espíritu de lucha y su devoción por combatir al fascismo. En Madrid, Guadalajara, Brunete y Zaragoza, allá donde nuestra brigada se encontrara, luchó siempre contra el enemigo mortal de la humanidad: el fascismo. Los voluntarios judíos siempre han estado en primera línea, dando ejemplo con su heroísmo y conciencia anti-fascista.
En honor al gran número e importancia de los voluntarios judíos de la Brigada Dombrowski, y para conmemorar a aquellos combatientes judíos que han caído por la libertad, hemos decidido que la Segunda Compañía del Batallón Palafox sea conocida como Compañía Judía Naftali Botwin.
El nombre de Botwin es de emocionado recuerdo para todos nosotros. Botwin es el nombre de un trabajador judío de Polonia quien sacrificó su vida en la lucha contra la reacción y el fascismo, luchando heroicamente y muriendo heroicamente, sentenciado a muerte por un tribunal fascista. Su nombre es un símbolo, y su vida un ejemplo, del esfuerzo de la población judía en busca de vuestra libertad y la nuestra, un símbolo de la solidaridad internacional y la hermandad entre las naciones.
El comandante de la 13a Brigada Dombrowski Janek Barvinski.
De este modo quedaba formada la compañía. Posteriormente Gershon Dua-Bogen pronunció un discurso (está posteado más arriba) y Janek Barwinsky y Stakh Matusthsahk firmaron los documentos que acreditaban la formación de la unidad.
3. Composición y estadísticas
Desde sus inicios la Compañía Botwin fue una unidad mixta en cuanto a nacionalidades se refiere. La Compañía original estaba formada por aproximadamente 80 hombres, muchos de los cuales eran españoles con 10 judíos y 10 polacos. A lo largo de su historia fue cambiando y aumentando en números.
El número de los voluntarios que lucharon en la Compañía Botwin es un tema confuso. Algunos autores como Wuzek señalan 153. Pero según fuentes más recientes se puede señalar que alrededor de 200 voluntarios pasaron por las filas de la Compañía. La Compañía recibió voluntarios judíos procedentes de diferentes nacionalidades: Alemania, Grecia, Polonia y dos árabes de Palestina. El caso más peculiar es el de un alemán que fue enviado a España en la Legión Cóndor y que tras desertar acabó formando parte de la Compañía Botwin.
El día de la formación de la Compañía, se celebró una conferencia en Paris en los locales del Yidisher Arbeter Sport Klub que reunió a miembros de las diferentes asociaciones judías de París. De este encuentro salió un nuevo contingente de voluntarios dispuestos a luchar en España. Fueron enviados a la base de entrenamiento de las Brigadas Internacionales en casa Ibáñez, donde la propia Compañía Botwin se había entrenado antes de partir hacia el Frente de Extremadura en 1938. En esta base recibieron entrenamiento militar y político.
Según Stein, el entrenamiento militar consistía en largas marchas por el campo. No se realizó ningún entrenamiento con armas de fuego.
4. La Compañía Botwin en acción
Tras el periodo de “instrucción” en Casa Ibáñez, la compañía y los refuerzos llegados de Paris fueron enviados al frente de Extremadura, donde entraron en acción por primera vez. La ofensiva fue desastrosa y la compañía sufrió enormes pérdidas: de 120 hombres solo sobrevivieron 20.
Según el relato de Stein, al inicio de la ofensiva, el comandante Karo, Gutman fue reemplazado por un oficial español. Se proporcionó armas solo a 10 hombres de la compañía, y el resto tuvo que cavar refugios –incluso con las manos- para soportar el bombardeo enemigo. Otro veterano, Wuzek, señala que no solo tenían carencia de armas, sino incluso de ropas. A pesar de esta situación, la Compañía estaba situada justo en el centro de las líneas republicanas y recibió todo el rigor del ataque de las tropas nacionales.
Tras la batalla en Extremadura, la compañía de la cual solo quedaban 18 judíos, fue reforzada con elementos españoles y polacos. El comandante Gutman, murió durante la batalla y fue reemplazado por el polaco Tadeus Shliakhta. La Compañía fue enviada al Frente de Aragón, donde pasó a ser dirigida por Leon Rubinstein y a donde llegaron nuevos voluntarios judíos y se incorporaron también más españoles.
La Compañía participó en las batallas de Belchite, Lesera y Caspe. En esta ultima Rubistein y Misha Reger –comisario político- fueron heridos. El lugar de Rubistein fue ocupado por Galant. Tras la batalla, la Compañía fue enviada a tomar posiciones cerca de Lérida. En este momento Moshe Safir, quien era capitán en la Brigada Lincoln, pasó a ser nuevo comandante de la Compañía. Se incorporaron nuevos voluntarios sumando una fuerza de 120 hombres. Durante la batalla de Lérida, Safir fue herido de gravedad y murió. Su lugar fue ocupado por Emmanuel Mink.
Alrededor del mes de abril la Compañía fue trasladada al Ebro, estableciendo sus posiciones en Pradel, donde permanecieron hasta julio de 1938. Mink fue trasladado –en realidad enviado a un curso de entrenamiento para oficiales- y sustituido por Moshe Halbersberg, antiguo miembro de la Legión Extranjera. La Compañía recibió más personal judío y español. Durante la Batalla del Ebro, Halbersberg cayó en combate, Mink ocupó de nuevo el mando de la compañía.
En la primavera de 1938 estaban luchando en el frente de Aragon, en la zona del Ebro. El presidente de la Generalitat –Lluis Companys- los recibió con éstas palabras: “Esta Compañía, en cuya bandera están bordadas las letras hebreas, forja un eslabón de oro en el combate de la España Republicana junto al capítulo judío de nuestra historia brutalmente cortado por la Inquisición Católica”. El valor de la Compañía Botwin era conocido en el frente, lo que les hizo merecedores del nombre: “Di royte teyvelonim”, esto es: diablos rojos.
El ultimo voluntario brigadista que murió en España fue un miembro de la Compañía Botwin: Haskel Honigstein, a quien se le hizo un funeral de Estado por parte del Gobierno republicano. Con posterioridad a este episodio, la Compañía Botwin sufrió las consecuencias de la represión de Stalin quien en 1938 acusó al Partido Comunista Polaco de ser traidores a la causa.
Cuando cayó el gobierno republicano, los miembros de la Compañía cruzaron a Francia. Al igual que los judíos alemanes e italianos que habían combatido en las Brigadas Internacionales, no pudieron regresar a su país –Polonia- donde además se les había privado de su ciudadanía. Permanecieron internados en los campos franceses en condiciones pésimas, y solo cuando Alemania invadió Francia pudieron compartir su experiencia de lucha al integrarse en unidades de la Resistencia de Francia y Bélgica.
5. Retirada
Tras pelear en diferentes batallas, la Compañía Botwin terminó su servicio en Parafruel, cerca de la frontera con Francia. A pesar de desmovilizarse a las Brigadas Internacionales, algunos miembros de la Compañía decidieron continuar en España y continuar la lucha junto a las fuerzas republicanas. Tuvieron un papel destacado cubriendo la retirada de las fuerzas republicanas y la población civil hacia Francia. Cuando cruzaron la frontera fueron desarmados e internados, los que regresaron a la Unión Soviética fueron enviados a campos de concentración (gulags). Como triste curiosidad: los ex - botwin que consiguieron regresar a Polonia tras la 2GM fueron expulsados de este país tras la Guerra de los Seis Días.
6. Vida social y cultural
La Compañía Botwin tuvo una vida cultural muy activa sobre todo durante su estancia Pradel antes de la ofensiva del Ebro. La casa que ocuparon fue decorada intentando crear un “Estilo Yiddish” tal y como denominaron los miembros de la compañía. El lugar fue llamado Kashrilevke, en honor a una ciudad ficticia que aparece en una novela de Sholem Aleichem. Incluso se efectuaron competiciones de diseño y decoración entre las diferentes secciones de la Compañía. Se erigieron monumentos a los camaradas caídos en batalla, se organizó un coro, encuentros deportivos, murales y sobresalió la creación de un periódico: el Botwin.
Ya en agosto de 1937 apareció el primer periódico en yiddish Frayhaytskemfer, iniciativa personal de un judío lituano llamado Brayer y que trabajaba en el cuartel general de las Brigadas Internacionales en Albacete. Esta publicación defendía la democracia y arremetía contra el racismo y el fascismo que estaba dominando a buena parte de Europa. La intención de Brayer era que este periódico sirviera para unir a “todos los judíos de todos los países”.
En cuanto al periódico Botwin, sólo se publicaron 7 números, los tres últimos después de la disolución de las Brigadas. El Botwin, tenía un carácter interno, es decir, destinado a los miembros de la Compañía, y obviamente tenía un carácter propagandístico, estando supervisado cada número por un comisario político. La calidad de la publicación fue señalada por otro periódico publicado, en esta ocasión, por los judíos americanos (Morgn Frayhayt) con estas palabras: “Un periódico peculiar. Desde sus páginas aparece un nuevo tipo de héroe judío, que se convertirá mientras viva, en una leyenda: el luchador por la libertad” .
El tono del Botwin era siempre optimista, lo que contrastaba con la realidad militar. Por otro lado, los redactores del Botwin habían pensado en que la publicación se hiciera llegar a otros colectivos judíos que formaban parte de otras brigadas, pero los altos mandos de las Brigadas Internacionales desestimaron la idea por considerar que promovería el “nacionalismo judío”.
7. Comunicación con el exterior
El Comité judío del Partido Comunista francés organizó una serie de actos destinados a apoyar y conseguir solidaridad con los miembros de la Compañía Botwin. En mayo de 1937, un comité discutió acerca de abrir un museo dedicado a los voluntarios judíos, como anteproyecto en septiembre del mismo año se inauguró una exposición. El periódico Naye Presse incluyó una columna en la que se informaba de las acciones de los voluntarios judíos lo que animó a más voluntarios a alistarse. El ideólogo comunista Diamant publicó una serie de artículos en los que apelaba a los judíos a que lucharan en la guerra de España.
En estos artículos se desarrollaron una serie de ideas, a saber:
- La lucha en España era en efecto una lucha contra la dominación fascista que estaba extendiéndose por Europa, una lucha por mantener la democracia.
- La lucha de los judíos en España se vería como una lucha de este pueblo en contra de los idearios discriminadores de Alemania, Polonia, Rumanía; en definitiva una lucha contra el antisemitismo. Para ello en los artículos Diamant identificaba al bando de Franco con los tiempos oscuros de la Inquisisición.
- La lucha de estos voluntarios venía a ilustrar la idea de “Luchadores por la Democracia”.
- La lucha en España suponía una ocasión única para apelar por una unidad entre todos los judíos de todas las naciones, ya que los voluntarios judíos provenían de diferentes sectores ideológicos y estaban unidos por una causa común.
- El apoyo desde el exterior fue organizado desde París. Se creo un Comité de Solidaridad Judeo-Español que organizó el envío de ropa, tabaco, así como recolecta de dinero para comprar armas. Incluso consiguió una ambulancia que fue enviada al frente en abril de 1937.
En cuanto al esfuerzo propagandístico, Naye Prese se convirtió en el portavoz de los voluntarios de la Compañía Botwin con el resto de las comunidades judías. El alcance de estos esfuerzos llegaron incluso hasta Costa Rica.
Junto a estos aspectos oficiales, la correspondencia de los voluntarios de la Compañía Botwin se convirtió en un testimonio de la lucha que estaban desarrollando y el coste que pagaban por ello, cuya prueba más evidente era lo que el periodista Shneiderman denominó “el cementerio de cartas de Albacete”, es decir, los centenares de cartas remitidas por esposas, hijos, novias,etc… a los voluntarios y que no se habían entregado debido a la muerte de estos en combate. En este contexto, destaca la anécdota contada por Stein, según él recibió una carta del padre de los hermanos Jaffe, quienes habían acudido desde Palestina a luchar por la causa de la república – la de la democracia- y habían muerto en acción. El padre de los muchachos reconocía el sacrificio hecho por sus hijos y estaba dispuesto a permitir que su tercer y ultimo hijo acudiera a luchar también por “la causa de la libertad de pensamiento”.
8. Referencias Bibliográficas:
Ponencia: “Jewish Diaspora Fighting Units” de Benis M. Frank del Departamento de Historia del U.S. Marine Corps. Tesis de maestría (inédita): Germen Zaagsma: Jewish volunteers in the Spanish Civil War: a case study of the Botwin Company. Presentada en la Universidad de Londres, Dpto. de Lenguas Orientales.
El adiós
Los polacos no tienen adónde ir, porque su país no les recibe. Hay vagas noticias que les animan, parece ser que pueden obtener refugio en Méjico. Una orquesta les ha despedido en Figueres, pero el tren no acaba de arrancar. No saben cuándo van a salir, las horas trascurren inacabables. La orquesta, harta de tocar canciones catalanas, aires marciales y pasodobles, se marcha, igual que los entusiastas paisanos que les acompañan. Los polacos se quedan en el tren sin saber cuál será su destino. Francia no les quiere en su territorio por el momento.
Muy pocos de ellos sobrevivirán a la última retirada, cuando se alisten para cubrir el éxodo de los quinientos mil republicanos que se exilien a principios de 1939, o a los campos de exterminio nazis después de haber pasado por los campos de concentración franceses, donde los alemanes que invadirán Francia les encontrarán reunidos, como si se tratara de un regalo del gobierno democrático galo, en 1940. Los comunistas franceses, entusiasmados por el pacto germano-soviético, allanarán el camino a los alemanes, que exterminarán a sus camaradas republicanos españoles o comunistas de los países de Europa Central.
Cuando, el 1 de Noviembre de 1938 en Barcelona, la “Pasionaria” dio su famoso discurso de despedida a las BBII dijo en el:
"Razones políticas, razones de estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites, os hacen volver a vuestra patria a unos, a la forzada emigración a otros."
Pues en ese “cajón de sastre” que en realidad era la palabra "otros", los brigadistas polacos estaban sin duda incluidos. El gobierno polaco de "renovación moral", cuyo hombre fuerte era el Coronel Jozef Beck, no era -para decirlo suavemente- receptivo a la idea de un retorno de sus compatriotas. Al acabar la GCE los veteranos polacos se vieron obligados a exiliarse allá donde fuera posible, y Francia -al igual que para el resto de los republicanos- fue la salida natural.
Tras la ocupación alemana de 1940, muchos de esos exiliados republicanos se enrolaron en las FFI (Fuerzas Francesas del Interior), o continuaron la lucha contra los nazis por su cuenta. Muchos veteranos polacos (entre los que la mayoría eran comunistas, otros muchos judíos, y bastantes ambas cosas) que permanecieron en Francia no podían esperar nada bueno de los alemanes, así que integrarse a esa lucha fue una salida lógica y previsible.
Los muertos
Los Brigadistas Polacos que murieron en España, fueron enterrados en el Cementerio del pueblo de “Fuencarral”, al norte de Madrid (hoy es un barrio de la ciudad), hay una placa en su honor, junto con la dedicada a las BBII en general.
Muchos Brigadistas fueron internados al final de la guerra en el “campo de Miranda de Ebro”. Hay un libro sobre la historia de ese campo, la documentación se encuentra en el Archivo Militar de Guadalajara, (para el que le interese el teléfono del lugar es 949 21 39 35) El director del Archivo Javier López, ha publicado sobre el asunto y participado en varios congresos en Bulgaria y Polonia, y conoce a varios historiadores polacos especialistas en la cuestión.
LECTURAS
De los polacos en las Brigadas Internacionales hablan obras clásicas como las de Delperrie de Bayac, y Andreu Castells. Además está la recién salida Novedad en el frente: Las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil, de Remi Skoutelsky.
La obra de Arno Lustiger Shalom Libertad. Judíos en la guerra civil española, da muchos datos de judíos polacos brigadistas, en especial datos sobre el general Walter, jefe de la 35 División, o de Komar, jefe de la 129 Brigada.
- Aguilera durán, L. Orígenes de las B. I. Editora Nacional, 1974
- Alpert, Michael. El Ejército republicano en la Guerra Civil. Madrid: Siglo XXI de España Editores, S.A., 1989.
- Álvarez, S. Historia http://www.monografias.com/Historia/index.shtml política y militar de las B. I. Compañía Literaria 1996
- Castells, Andreu. Las Brigadas Internacionales en la Guerra de España. Ariel. Barcelona 1974.
- Canciones de las Brigadas Internacionales. Edita: Ernest Bosch, Barcelona 1938.
- Delperrie de Bayac, Jacques. Las Brigadas Internacionales. Júcar. Madrid 1980.
- Longo, Luigi. Las Brigadas Internacionales en España. Era. México 1969.
- Martínez Bande, J. A. Brigadas Internacionales, Luis Caralt, Barcelona 1972
- Monks, Joe. With the Reds in Andalusía http://www.geocities.com/irelandscw/ibvol-Monks.htm. Obra de un brigadista irlandés. Publicado por la John Cornford Poetry Group. 1985
- Vidal, César. Las Brigadas Internacionales. Espasa Calpe, Madrid 1999.
- Schwartz, F. Internacionalización de la Guerra Civil Española. Ariel.
- Thomas, H. La Guerra Civil Española. Grijalbo-Mondadori
- Wyden, P. La guerra apasionada. Alcor, 1997.
PÁGINAS
http://es.wikipedia.org/wiki/Brigadas_Internacionales
http://www.guerracivil.org/BRIGADAS/brigadas.html
http://www.monografias.com/trabajos15/brigadas/brigadas.shtml
PELÍCULAS
Lo de los polacos fusilados en la película CARMELA es una licencia; pero en el marco de la guerra civil fue una trágica realidad, para los polacos, en especial en la ofensiva de Aragón del verano del 37, donde actuaron al norte del Ebro, en marzo-abril del 38, durante la ofensiva franquista hacia el Mediterráneo, y en El Ebro. También en febrero del 38 sufrieron duras bajas en Extremadura. Y hay abundantes datos del fusilamiento, a veces masivo, de prisioneros internacionales en esas operaciones y otras. La 55 División nacional tuvo una parte importante de ese tipo de actuaciones en marzo-abril del 38, aparte de otras unidades.


