Buenas.
En efecto, como dice clover, me compré una pequeña pieza de ámbar y no sabía si era verdadera o falsa. Parece completamente plástico, incluso al tacto, es muy muy duro y muy liso o pulido. Aunque no he visto nunca un ámbar recién extraído de la madre tierra, pero sé que se pulen para darle el acabado liso y pulido expuestos en las tiendas. Sus posibles imitaciones son el vidrio, resina sintética y plástico. El vidrio pesa más. El ámbar es liviano, es sorprendente lo poco que pesa, sin embargo no flota en agua y es durísimo. Atención que puede romperse por fuerte golpe. En realidad se parece más a un trozo de plástico. Pero la prueba del algodón aquí es la prueba de la llama. Pasad una llama de un mechero o vela por vuestro ámbar. No le pasará nada, al calentarse emitirá un suave y agradable olor. A mi me recuerda el olor a madera vieja, de hecho es su procedencia, de la madera (viva), es una resina formada por heridas de los árboles que emana para intentar cicatrizar. Si os lleváis un ratito con la llama el ámbar tiende a arder. Aún así tampoco se estropea si lo apagáis rápidamente. El plástico se deformará o derretirá emitiendo seguramente un olor desagradable (a madera seguro que no). La pregunta del millón es ¿nos dejará el de la tienda meterle el mechero o un cigarro encendido?
Ahora sé perfectamente que el mío es auténtico.
Tiene pequeñas propiedades eléctricas. Si lo frotáis contra el brazo por ejemplo o en tela es capaz de atraer pequeños trocitos de papeles. Bueno, sí, diréis, eso también lo hace el plástico. Y también si se toma entre las manos y se aprieta un poquito produce una leve sensación de calor. Todo esto hace que sea algo muy apreciado y venerado desde las antiguas culturas.
Breve información del ámbar, curiosa piedra:
Viene del árabe, amber. Los griegos le llamaron elektron. De ahí viene el nombre de electricidad, por sus propiedades eléctricas.
Se le considera un mineral orgánico precioso, como las perlas. Pero no es exactamente un mineral, proviene de las resinas de árboles fosilizadas hace entre 25 y 40 millones de años. Eso es lo que se tarda en hacerse el ámbar. Normalmente los árboles suelen ser coníferas, y en sudamérica existió una leguminosa (algarrobo), hoy extinta que produce el ámbar sudamericano. Al fluir la resina y depositarse, a veces atrapó a bichitos o plantitas, incluso dejó burbujas de aire y humedad de la época, el cenozoico. Se han encontrado insectos que ya ni existen. Posiblemente fue la primera joya usada por el hombre. Ya apreciado por egipcios, griegos y romanos. Siempre se les ha atribuido poderes mágicos. La lista de propiedades curativas es inmensa, ya desde incluso las primeras civilizaciones.
Dolores reumáticos, tiroides, paperas, oídos, garganta, asma, tos, favorece la virilidad y fecundidad, se ha usado como afrodisiaco, despierta los deseos sexuales, vale para el aparato digestivo, dolores de cabeza, artrosis, taquicardias, palpitaciones, dolor de muelas, irritaciones de piel, ...etc...
Y en el plano esotérico: Vibraciones positivas, buena suerte, aleja las pesadillas y miedos nocturnos. Abre los chakras de la cabeza, garganta y plexo solar, evita el mal de ojo. Afinidad con los signos: Libra, Cáncer, Virgo, Leo, Capricornio, Sagitario, Tauro y Acuario.
¡Qué barbaridad, esto vale pa tó!

Lo tendré cerquita, por si acaso...
Saludos.