El comandante Edelman es homenajeado en los actos del 65° aniversario de la resistencia de Varsovia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hurtado!   
Jueves, 17 de Abril de 2008 09:44

Hoy, en el centro de Varsovia apenas quedan algunos restos que recuerdan la sublevación heroica de hace 65 años. Tres fragmentos del muro del gueto son todavía visibles en un patio situado entre el número 62 de la calle Zlota y el 55 de la calle Sienna, en el corazón de la ciudad.

El Periódico, Varsovia.- Miden entre tres y seis metros de alto, con longitudes respectivas de 10, 11 y 17 metros. Estos restos formaban parte del muro hermético que los nazis levantaron en noviembre de 1940 alrededor de un barrio de 4 kilómetros cuadrados. Quedan tres fragmentos de muro y un superviviente, el comandante Marek Edelman, uno de los líderes del levantamiento de los judíos, quien fue homenajeado en el acto conmemorativo del 65° aniversario, al que acudió del brazo de su nieta.

Ofensiva nazi

"Evidentemente, nadie pensaba que podíamos ganar. No éramos idiotas. Sabíamos perfectamente cuál era nuestra situación. El frente del Este, formado por el Ejército Rojo, todavía estaba muy lejos de Varsovia, en alguna parte de los Urales", recordó 65 años después Edelman, el último oficial vivo de la insurrección. "Pero nuestra esperanza no era ganar. Queríamos defender a la población, retrasar al máximo su envío a los campos de exterminio", relató emocionado.

El 19 de abril de 1943, los nazis decidieron liquidar el gueto, donde aún quedaban unos 60.000 judíos de los 450.000 que había al principio de la guerra. Los demás habían muerto de hambre, de frío, por enfermedades o gaseados en el campo de Treblinka.

"En realidad, fueron los alemanes quienes fijaron la fecha de nuestra insurrección", explicó Edelman. "El primer día, atacamos las columnas alemanas que entraron en el gueto. Tuvieron que retirarse", dijo orgulloso. Era el principio de una guerra de guerrillas que duraría tres semanas: "Suerte que conocíamos los pasajes secretos y los lugares donde esconderse".

El presidente de Israel, Shimon Peres, le escuchaba con atención. Peres regresó ayer a Polonia, el país que abandonó con solo 10 años para trasladarse con su familia a Tel-Aviv. Eran años de persecución de los judíos en la vecina Alemania y se preveían tiempos difíciles para Europa, aunque no el Holocausto. Ayer presidió los actos de conmemoración junto al jefe del Estado polaco, Lech Kaczynski.

Edelman recordó que unos 3.000 soldados nazis trataron de aplastar la revuelta judía: "Arrasaron con lanzallamas el barrio, casa por casa, para forzarnos a salir de nuestros escondrijos". Unos 7.000 judíos perecieron durante los combates callejeros por Varsovia, la mayoría quemados vivos, y 50.000 fueron deportados a los campos de exterminio.

Cuando se había perdido la esperanza, el 8 de mayo, el jefe de la revuelta, Mordechaj Anielewicz, se suicidó haciendo estallar su búnker de la calle Mila, en el que se encontraban junto a él 80 combatientes. Los últimos 40 insurgentes con vida, entre ellos Edelman, salieron del gueto por las alcantarillas.

El coraje de Edelman le hizo acreedor de la medalla de la Legión de Honor de Francia, que le colocó ayer el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, presente en la capital polaca.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, 3,5 millones de judíos vivían en Polonia, es decir, el 10% de la población. Varsovia era entonces la segunda ciudad judía del mundo, después de Nueva York, con una comunidad de 400.000 personas. Tras haber invadido el país en 1939, los nazis aislaron progresivamente a los judíos en guetos donde los fueron asesinando metódicamente. En sus inicios, el gueto de Varsovia albergó a unas 450.000 personas, los judíos de la capital y sus alrededores.

La venganza de la paz

Entre ellos, unos 100.000 perecieron de hambre o por enfermedades, mientras que unos 300.000 fueron subidos a trenes a partir de 1942 hacia Treblinka, 100 kilómetros al noroeste de Varsovia. Allí fueron inmediatamente gaseados e incinerados.

"Nuestro país quiere venganza, pero una venganza diferente. Nosotros deseamos la paz, esta es nuestra venganza. La venganza de los hijos de la luz frente a los hijos de la oscuridad", aseguró Shimon Peres ante el monumento dedicado a los héroes del gueto. Ante la mirada de Edelman y de su nieta, que sostenía un ramo de flores amarillas.

Fuente: www.elperiodico.com

Actualizado ( Jueves, 17 de Abril de 2008 10:10 )