Mi motivaciónYo de pequeño quería ser astronauta. Soñaba con estar metido en un espacio cerrado del tamaño de un armario ropero durante 10 días, ver la Tierra desde arriba, ver el horizonte curvado. Para mí los astronautas eran unas personas que estaban siempre escuchando música clásica (seguramente "2001: Odisea en el Espacio" influyó en esta percepción), y mirando con cara de niño nuestro planeta por una ventana diminuta de ojo de buey.
No soy astronauta, aunque también miro la Tierra desde arriba. Lo que sí que conseguí es una admiración perpetua por los conquistadores del espacio. Recuerdo como se acongojé con la explosión del Challenger, o como escuché con los ojos húmedos en lágrimas por la radio el lanzamiento del transbordador en el que Pedro Duque ascendía al espacio, o como me agarro al sillón cada vez que Ed Harris reentra a la Tierra volviendo de orbitar la Luna en "Elegidos para la gloria" (The right stuff).
En nuestro mundo hay muchos héroes, algunos anónimos, otros famosos. Hay héroes merecidos, y héroes que no se lo merecen. Nuestra sociedad encumbra muchas veces a personas que no han hecho muchos méritos, tal vez nada, realmente, y olvida a aquellos que un día arriesgaron su vida montandose en un cilindro de metal propulsado por hidrógeno líquido, por el bien de la ciencia y la tecnología.
Quiero hacer un viaje retrospecivo, en este día de otoño, lluvioso. Miro al cielo y veo infinidad de luces de aviones hacia Heathrow, Gatwick, y otros aeorpuertos. Volamos, y nos hemos acostumbrado. Volamos, y hemos olvidado a los pioneros. Hombres dedicados a su profesión de pilotos de combate, ingenieros y científicos. Quiero hacer un homenaje a los astronautas polacos, que en su día pusieon la bandera de su país en un lugar en el espacio, desafiando cualquier valoración de riesgos, siguiendo el afán humano de superación. Desafiando también las consecuencias personales y políticas de participar tan estrechamente con los soviéticos.
Hoy, hace 30 años, Mirosław Hermaszewski y Zenon Jankowski, pilotos militares polacos, eran convocados en el equipo internacional "Interkosmos 6" de cosmonautas.
La historia: Mirosław Hermaszewski y Zenon JankowskiLos años 70 fueron años difíciles en la Europa comunista. La Unión Soviética mantenía un pulso con el mundo libre, principalmente con Estados Unidos, en prácticamente todos los aspectos de la sociedad y de la política. La Guerra Fría era cada vez más gélida, y la amenaza de guerra nuclear se convertía poco a poco en una sombra demasiado larga. Miles de misiles apuntaban de un bloque a otro. Polonia. por supuesto, permanecía en el lado soviético, manejada como un titere por su titiritero.
La rivalidad entre los dos bloques fue paradigmática en la carrera espacial. La URSS tenía unos triunfos, los Estados Unidos tenían otros. Pero la mayor derrota de la URSS fue que los norteamericanos llegasen primero a la Luna. Pronto, en cinco años, la URSS abandonó su progama espacial de envío de cosmonautas a la Luna, y se centró en otros aspectos.
El prestigio estaba dañada de muerte, y la Unión Soviética debía de continuar con la propaganda interna en sus repúblicas y las repúblicas aliadas a su causa. ¿Qué mejor propaganda en el campo de la carrera espacial que compartir los triunfos venideros con sus países satélites?. Esta jugada le daría otorgaría a la URSS una mejor reputación en los pueblos ocupados, entre ellos Polonia. Así, la URSS tendió una mano para que cosmonautas polacos, búlgaros, cubanos, etc, participasen en sus misiones orbitales.
El Proyecto Interkosmos surgió en el bloque oriental de Europa para poder dar una oportunidad a los países pequeños empleando la infrastructura soviética. El programa incluía investigación en el ámbito de la astrofísica, la medicina y biología, la meteorología, las telecomunicaciones, la ingeniería de materiales y la geofísica, entre otros. Este programa permitió a varios países la participación en misiones tripuladas, misiones interplanetarias, de exploración solar, y la realización de experimentos sobre cohetes e ingeniería astronáutica en general.
El debú de Polonia en la carrera espacial tuvo lugar en 1970, con el lanzamiento del cohete de exploración geofísica y heliofísica "Vertikal 1". Este cohete llevaba a bordo sensores remotos por rayos X para examinar la ionosfera y el Sol. Varios satélites del Proyectos Interkosmos llevaron instrumentación similar originada en Polonia.
En 1973, como conmemoración del 500º aniversario del nacimiento gran astrónomo polaco Nicolás Copérnico, la misión Interkosmos 9 se denominó "Interkosmos 9-Copernicus 500". El satélite estaba equipado con instrumental polaco, y entre otras labores, estudió el plasma ionosférico. Pronto, la física de la ionosfera tuvo su "denominación de origen" en Polonia, donde estaban los mayores especialistas mundiales.
Más tarde ya en los años 80, Polonia participó también en las misiones Vega, para el estudio del cometa Halley y de Venus, así como en el Projecto Phobos, consistente en una misión a Marte y su satélite Phobos.
Cientos de polacos estuvieron involucrados en estas misiones, pero parecia que ninguno iba a lograr salir al espacio. Sin embargo, tras la llegada de Polonia a la carrera espacial en 1970, no habría que esperar mucho tiempo para ver al primer polaco en el espacio.

Mirosław Hermaszewski nació en Lipniki el 15 de septiembre de 1941, en plena ocupación nazi de Polonia, en el seno de una humilde familia de campesinos. Su padre murió en la guerra en 1944, pero esta infancia tan dura en la guerra e inmediata posguerra, no impidió que el joven Mirosław accediera a la Academia Superior del Aire de Dęblin en 1961. De esa academia habían salido 30 años antes los épicos pilotos polacos que combatieron junto a la RAF contra Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, y en aquellos momentos, se forjaba el primer cosmonauta polaco.
En 1965, tras finalizar su entrenamiento, comenzó su servicio en las Fuerzas Aéreas Polacas. El 25 de noviembre de 1976 fue admitido en el programa de formación de cosmonautas soviéticos, y dos años más tarde, de entre 500 astronautas que aspiraban a lo mismo, él fue elegido para formar parte de la mision tripulada "Interkosmos 6".
La misión internacional "Interkosmos 6" estaba compuesta por Hermaszewski, Sigmund Jähn (primer cosmonauta de la República Democrática Alemana), Zenon Jankowski (Piloto cosmonauta suplente de Hermaszewski), Köllner (República Democrática Alemana), Oldrich Czecho Pelczak (Cosmonauta checo) y Vladimir Remek (Cosmonauta checo).

Jankowski era cuatro años mayor que Hermaszewski, y como él, se había formado en la Academia Superior del Aire de Dęblin. Nacido en Poznań, el 22 de noviembre de 1937, accedió al Proyecto Interkosmos soviético como cosmonauta de respaldo de Hermaszewski. Zenon no llegó a volar, y su participación en la carrera espacial se limitó a la misión Soyuz 30.
Hermaszewski tuvo entonces dos años de duro entremiento, para finalemente, formar parte dela misión que el 27 de junio de 1978 despegó de la Tierra a bordo de la astronave Soyuz 30, como astronauta especialista en investigación. Junto a él, volaba el cosmonauta Pyotr Illych Klimuk. El módulo se unió en órbita a los módulos Salyut 6 y Soyuz 29, completando la tripulación Vladimir Vasyllyevich Kovalenok y Aleksandr Sergeyevich Ivanchenkov.
Hermaszewski estuvo en órbita un total de 7 días, 22 horas, 2 minutos y 59 segundos. Precisión rusa...

La vida volvió a la normalidad para Hermaszewski, aparte de problemas personales y políticos. Su participación le convirtió en un héroe para algunos, y en un colaboracionista con los soviéticos para otros. Pero indudablemente el prestigió de la astronáutica polaca se reforzó con este gran piloto. El 5 de julio 1978 finalizó su servicio como cosmonauta, y continuó en las Fuerzas Aéreas Polacas. En 1982 se graduó en las Academia Militar Voroshilov de Moscú. Esto, unido a su pertenencia al Consejo Militar de Polonia de Salvación Nacional durante la Ley Marcial, le marcó, como he comentado anteriormente, como colaboracionista activo con la URSS. Actualmente está retirado, con el rango de General de Brigada, aunque participa en charlas y aporta su experiencia a la floreciente industria aeornáutica y astronáutica de Polonia. Se casó con Emilia Hermaszewska, y tiene dos hijos.
Hermaszewski recibió la condecoración de Héroe de la Unión Soviética, una condecoración que solo han recibido ocho personas no soviéticas. Además, fue condecorado con la Órden Soviética de Lenin, y la Órden Polaca de Krest Grunwald, entre otras.
El futuroA día de hoy las mayores empresas del sector de la astronáutica buscan ingenieros en astronáutica en Varsovia, recién salidos de la Universidad Politécnica, donde hace pocos años se inauguró el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica, preparando una veintena de especialistas al año. Además, unos 200 polacos están involucrados en programas espaciales, en varios institutos y laboratorios de Wrocław, Varsovia, Silesia, Warmia-Mazuria, Toruń, Szczecin y Gdańsk, la Universidad Maria Curie-Skłodowska de Lublin, y las Universidades Politécnicas de Varsovia y Wrocław, varios institutos militares, y la Academia Polaca de Ciencias, donde más de 40 doctorandos realizan sus investigaciones en diversos campos de la astronáutica, astrofísica y aeronáutica. Esto, unido a las colaboraciones con la ESA (Agencia Europea del Espacio), hace tener fundadas esperanzas sobre la vuelta de un polaco al espacio.
Ivanchenko (URSS) y Hermaszewski en la misión de vuelo