Heinal y las invasiones mongolas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jorge   
Domingo, 19 de Noviembre de 2006 14:46

Hejnał y las invasiones mongolas

Oir sonar cuatro veces cada hora en punto la misma melodia desde una torre de Cracovia es para muchos turistas una simple anécdota. Además, la melodía se corta antes de llegar a su fin, lo cual, en mente de algunos, no es más que una extravagancia.

Pero tal vez no saben, hasta que algún guía se lo explica, o lo leen en algún libro, que esa costumbre, que se repite cada hora, haga sol o nieve, lleva repitiéndose prácticamente sin pausa desde hace más de 700 años. El Hejnał, como se llama el toque de trompeta que suena en Cracovia, tiene su origen en las invasiones tártaras de hace siete siglos.

En el siglo XIII el Imperio Mongol de Genghis Khan comía tierras y más tierras, en su ansia expansionista. En 1207, bajo mando de Juji, hijo de Genghis, los mongoles, o tártaros, se acercaban peligrosamente a la Europa Central. En ese año ya habían conquistado Siberia Meridional.

En 1223, arrasaron Transcaucasia, y vencieron el ejército de Kiev en el río Kalka. Algo más tarde, en 1236, Batu Khan, nieto de Genghis, cruzo los urales, como un huracán, llevándose por delante los principados de Ryazan y Vladimir, llegando incluso a saquear Moscú.

En la misma época, las tensiones entre polacos y la Orden Teutónica iban en aumento. Aquella orden religiosa llamada para expulsar a los paganos de Prusia, parecía encontrarse excesiavamente cómoda en la región, y todo parecía indicar que llegaban para quedarse. Pero los problemas de Polonia con los teutones no eran más que una piedra en el zapato, en comparación con lo que les avecinaba.

Batu Khan, en 1240 tomó finalmente Kiev tras un largo sitio. Al año siguiente, llegó a Galitzia y saqueó Cracovia. La crueldad de los tártaros era infinita, y así lo mostraron en la batalla de Legnica (Silesia) el 8 de abril de 1241.

El duque Enrique el Pío, a las órdenes del rey Enrique el Barbudo, había congregado las tropas de los príncipes polacos para defender como pudieran Silesia de la ira mongola. Los tártaros vencieron a los polacos, y mataron a todo el que no logró escapar. Los tártaros no tomaban prisioneros.

Los principes y el duque Enrique fueron troceados en el mismo campo de batalla, y dicen que los mongoles llenaron nueve sacos con orejas de los cadáveres del enemigo, como muestra de su victoria y sadismo.

En 1259 otra invasión mongola sacudió Polonia, y la suerte miró a los eslavos en Europa Central cuando murió el Gran Khan Ogodei. Los tártaros se fueron como llegaron, quedándose únicamente en Crimea, algunas veras del Mar Negro y los Balcanes Orientales.

Estas invasiones tuvieron catastróficas consecuentas para Polonia, lógicamente, pero tuvo también una consecuencia positiva; más devastado estaba aún el este, las tierras de Kiev y Rus, y así tuvo Polonia la oportunidad de expandirse y conquistar más allá del río Bug.

Así pues, dice la leyenda que el vigía comenzó a tocar la melodía para avisar a los cracovianos de la inminente llegada de las hordas tártaras, cuando una flecha le atravesó el pecho y su melodía no pudo finalizar. Pero aún así sirvió de aviso a los ciudadanos que pudieron escapar.

No se sabe con seguridad si el hecho se refiere a la invasión de 1241 o a la de 1259, y ni siquiera se sabe con seguridad si sucedió realmente. Pero lo que si se sabe con seguridad es que el Hejnal, que deriva de la palabra húngara para atardecer, ha pasado a formar parte del vocabulario polaco como sinónimo de aviso, de alerta, de alarma, y desde las invasiones tártaras se ha hecho sonar cada hora, cada día, habiendo sido interrumpido únicamente en cortos periodos bajo la invasión rusa del siglo XIX, y durante el periodo de ocupación alemán de 1939 a 1945.

El toque de trompeta se realiza cuatro veces consecutivas, hacia los cuatro puntos cardinales. No se trata de una extravagancia para turistas, sino el recuerdo de que Cracovia sigue de pie, incluso tras haber sido ocupada por tártaros, por austriacos, por rusos, y por alemanes. El Hejnał es tan tradicional que incluso es más antiguo que la iglesia y la torre desde donde suena (Iglesia de Santa María).

Actualizado ( Martes, 21 de Noviembre de 2006 14:11 )